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viernes, 29 de noviembre de 2013

LA VOZ DE SU AMO

Ciento veinte palabras para nuestros pequeños grandes amigos. Josep, tú me lo has recordado.



LA VOZ DE SU AMO
Desde que había vuelto del hospital, el perro no se había separado de él. Durante el día, vigilaba desde la puerta del dormitorio y por la noche se tumbaba en la cama, a sus pies, durmiendo sin dormir. Una rutina de varios meses que no abandonó en ningún momento. Para llevarlo al veterinario su hijo mayor tuvo que cogerlo en brazos y esquivar varios amagos de mordisco.
Aquella noche le despertaron los lametazos del perro en su mano. Todos sus dolores habían desaparecido y lo envolvía un extraño bienestar.
—Ya viene a buscarme, ¿verdad? —preguntó.

El perro le dio otro lametón y luego se acurrucó a su lado. Él cerró los ojos y le acarició la cabeza. 

4 comentarios:

  1. Cómo un relato tan breve puede ser a la vez tan tierno. Será por la forma, será por el fondo, pero me ha emocionado. Un abrazo.

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    1. Se pueden poner muchísimas cosas en ciento veinte palabras, Josep.
      Yo aquí quise poner un poco del cariño que le tenía a mi perro.
      Gracias por leer y por comentar, un abrazo muy grande.

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  2. Mucho cariño, en efecto, en este cuadro de ternura y camaradería...
    Precioso y emotivo, hermana.
    Un besazo!

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    1. Es que ellos son así, hermana.
      Abrazo enorme.

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