Me lo ha recordado el anuncio de la presentación del libro de Soledad Serrano Fabre Pudo suceder así.
Va por ella y por el éxito seguro del libro (Soledad es de las Grandes).

Imagen tomada de kappostorias.blogspot.com
EL REY Y
LA REINA
Los amantes se encontraron en una de las puertas de la muralla y
se fundieron en un abrazo apasionado.
—¡Amor mío! —susurró ella.
—¡Luz de mi vida, oasis de mi desierto! —contestó él.
—Cuánto tiempo desde la última vez…
—Demasiado, paloma mía… Llevo varias noches sin dormir pensando en
este momento.
—Yo también, azor de mi corazón.
—¿Y tu marido, rosa de Jericó?
—Allá abajo, en nuestro campamento, roncando como un gorrino.
Cuando coge el sueño no lo despiertan ni los truenos de Santa Bárbara.
—Qué ganas tengo de que acabe todo esto, Isabel…
—Y yo, galgo mío, pero pronto nuestros problemas dejarán de serlo.
¿Sabes, Boabdil, que me he comprado una
camisa nueva para cuando llegue el gran día?
Qué calladito se lo tenían... Ahora sé por qué lloraba Boabdil como un hombre.
ResponderEliminarBesos, paisana.
Gracias, paisa. Pudo haber sido así...
Eliminar:-)
Besos también para ti.
Pues yo me lo creo, reina.
ResponderEliminarBesos¡
Pues lo mismo sucedió así, oye, quién sabe.
EliminarUn abrazo enorme, reina de picas.
Felicitaciones querida SOLEDAD
ResponderEliminar¿Cómo sería nuestro presente de haberse consumado ese idilio hasta sus últimas consecuencias? Ni moros ni cristianos sino todo o contrario, jaja
ResponderEliminarMuy buen micro y, como siempre, original. Ve buscando en el baúl que quizá salgan más joyas como ésta. Y a ver si "relanzas" tu carrera bloguera.
Un abrazo.
Qué más quisiera yo que retomar mi carrera bloguera, Josep. Pero hay algo que me tiene muy atareada últimamente. Es rubio, de ojos verdes, tiene trece meses y cuatro dientes y me tiene loca.
Eliminar¿Adivinas?
Un abrazo enorme, querido amigo.