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miércoles, 10 de septiembre de 2014

REGRESO A ÍTACA

Un poco de intrahistoria (unamunianamente terminologizando, que diría Lonstein) en ciento veinte palabras.




Imagen tomada de www.egrecia.es

COMO TODAS LAS NOCHES


Como todas las noches, se acerca al puerto en busca de noticias, pero, un día más, nadie puede darle razón.

Hace ya muchos años que embarcó pero ella sigue acudiendo a esperarle, con una tenacidad incansable que algunos admiran, porque se les antoja heroica, y otros tachan de locura: no se sabe de nadie que haya regresado después de tanto tiempo.

Espera todavía unos minutos, mirando a lo lejos, al horizonte de negrura, y finalmente da la vuelta y emprende el camino de regreso ignorando las miradas que la siguen.

Está cansada pero la rendición no entra en sus planes. Esperará.


Aligera el paso para llegar pronto a palacio: aún tiene que destejer todo lo que tejió durante el día.

jueves, 4 de septiembre de 2014

WISH YOU WERE HERE

A veces hay que esperar, a veces no importa cuánto tiempo.





Foto tomada de decoestilo.mujerhoy.com





SI NO TARDAS MUCHO...

Ojalá estuvieras aquí, hay tantas cosas que me gustaría enseñarte…

El cielo, por ejemplo. Aquí es amplio, abierto, y tiene otro color, otra transparencia, otra intensidad. No recuerdo haber visto uno igual en ninguna parte salvo, quizás, en los techos de la Capilla Sixtina. ¿En qué o dónde se inspiraría Miguel Ángel para pintarlo? A veces me quedo mirándolo fijamente y entonces, sin que me dé cuenta, sin que los llame o los convoque, sobre su fondo se superponen imágenes de mis recuerdos más intensos. Tú estás en casi todos, no hace falta que te lo diga. Mi preferido ya sabes cuál es: el de nuestro abrazo, aquel abrazo bajo el sol de otoño en el que nos fundimos tú y yo y se fundió todo lo que nos rodeaba. Salgo de nosotros y nos veo, estrechándonos, incrédulos y felices, la cara escondida en el cuello del otro, temblando. A mí se me llenaron los ojos de lágrimas inevitables, tú no te atreviste a besarme. Durante unos segundos, ausentes de todo, pudimos disolver el tiempo y el espacio y fuimos dueños del Universo.

También me gustaría enseñarte mi lugar, el lugar al que finalmente he llegado. Me ha costado mucho trabajo pero al fin tengo mi recompensa: una habitación propia. Creo que me la merecía, después de desearla toda la vida. Es amplia, tan amplia como yo quiera, porque sus dimensiones son las de mis sueños. Y mis sueños son grandes, ya lo sabes. Tienen que serlo porque solo algo muy grande puede contenerte, contenernos. Y tiene luz, una luz que también aquí es distinta. No perfila las cosas, las difumina. Resbala sobre ellas, las rodea y las hace casi transparentes. No recuerdo a nadie que la haya pintado. Las estrellas, sin embargo, son las de van Gogh.

Esta habitación significa, sobre todo, libertad. Una libertad diferente que no tiene horarios ni rutinas ni más obligaciones que las que yo quiera imponerme. Una libertad que ejerzo mirando al cielo, abandonándome a nuestras músicas o leyendo lo que otros escribieron, lo que tú escribiste para mí. Pero, sobre todo, es tiempo. Tiempo sin prisa, sin agobio, sin apremio. Tiempo para soñar y para recordarte, para pensarte, para pensarnos juntos. Tiempo para imaginar que se cumplen nuestros deseos. Todo el tiempo del mundo.

Es lo que tengo y lo que quiero tener contigo, por eso me gustaría que estuvieras aquí. Porque el cielo me queda grande, la habitación está vacía sin ti, la libertad no significa gran cosa si no se comparte y es demasiado tiempo para mí sola.

 Estoy un poco cansada pero no te preocupes. Si no tardas mucho, te espero toda la eternidad.

miércoles, 27 de agosto de 2014

BICHOS

Ciento veinte palabras para hablar de bichos.




Imagen tomada de www.ngenespanol.com



VUELO PELIGROSO

Resulta un poco cansado esto de aletear y aletear constantemente, día y noche sin parar, sobre todo en un espacio tan reducido. Hay que estar muy atenta a tu vuelo y al de las demás porque, si no, en cuanto te descuidas te has tropezado con una compañera y te has hecho una avería en una antena, en una pata o, lo que sería peor, en un ala.

—No aguanto a los humanos
.
—No hables y vuela, o te acabarás estrellando contra la curvatura menor.

—Es que no soporto esta manía suya de recurrir a nosotras cada vez que…

—Que vueles te digo.

—¿Le durará mucho esta vez?

—¡Qué preguntas haces! Nadie sabe lo que puede durar un humano enamorado.

martes, 26 de agosto de 2014

TEXAS HOLD EM (SERIE NEGRA X)

El reto era abrir un libro en tal página, buscar el inicio de tal renglón y, a partir de lo que allí se dijera, armar un relato. No recuerdo el libro que abrí pero la frase fue "Linda se encogió de hombros".




Foto tomada de www.televisionando.it


LINDA SE ENCOGIÓ DE HOMBROS


Al principio intentó luchar. Sola, desde luego, y contra todo, pero por aquel entonces aún tenía fuerza, coraje y una pizca de esperanza en algún rincón del alma. Mathiew había tardado dos años en confesarle su vicio. Habría tardado muchos más de no haber sido porque ella descubrió los trapicheos que había hecho en las cuentas bancarias. Cuando le pidió explicaciones, Mathiew reconoció, entre lágrimas y súplicas de perdón, que se había gastado todos sus ahorros jugando al poker. 

Linda le perdonó entonces y, después de una larga discusión en la que Mathiew se justificó como pudo y ella apeló al poco sentido común que a él le pudiera quedar, consiguió arrancarle la promesa de que no volvería a hacerlo.

Había una asociación local de ayuda contra las adicciones. Allí acudían alcohólicos, drogadictos y ludópatas que querían abandonar su vicio. Linda le consiguió una plaza y Mathiew empezó a asistir a las reuniones. Semanas más tarde, se enteró de que había dejado de acudir: una amiga lo había visto, a la hora en la que tenía lugar su reunión, entrando en un garito del East Village.

Una nueva discusión, esta vez más bronca, con más disculpas absurdas por parte de Mathiew y más gritos y reproches por su parte. Y de nuevo el arrepentimiento, la promesa, la dulce reconciliación.

Buscó un psicólogo especializado en ludopatías y concertó una cita. Era caro pero estaba dispuesta a sacrificar en aquel tratamiento el poco dinero que había conseguido esconder de las ávidas manos de Mathiew, estaba dispuesta a todo con tal de que Mathiew se curara y las cosas volvieran a ser como antes.

Pero, al cabo de dos meses, recibió una llamada de la consulta del psicólogo. Preguntaban si Mathiew estaba enfermo o le ocurría algo porque llevaba dos semanas sin acudir a sus citas. Poco después, otra llamada, ésta del Banco, le notificaba que, afortunadamente, no había habido problemas y les había sido concedida la hipoteca sobre su casa.

No hubo tiempo para una tercera pelea, para una nueva sucesión de excusas y justificaciones. Hizo una pequeña maleta y la dejó junto a la puerta de entrada. Cogió el bolso y el abrigo y los dejó en un sillón. Luego se sentó en el sofá, dispuesta a esperar el tiempo que hiciera falta. Mathiew llegó bien entrada la noche pero, para su sorpresa, no llegó solo. Lo agarraban del brazo dos hombres altos y corpulentos. No encendió la luz, esperó a que la descubrieran, sentada en la oscuridad. Mathiew se zafó de los hombres y cayó de rodillas a sus pies. Le suplicó que buscara el dinero que él sabía que tenía guardado y que se lo entregara, que no se preocupara porque se lo devolvería al día siguiente pero que tenía que pagar una deuda muy importante aquella misma noche, le habían dicho que le matarían y él les creía…

Linda miró a Mathiew unos segundos, luego levantó la vista hacia los dos hombres y vio en sus rostros la determinación de quitar de en medio a aquel tramposo o a cualquier otro que hubiera tenido el atrevimiento de no pagar sus deudas de juego.

Se incorporó, volvió a mirar a Mathiew y luego cogió el bolso y el abrigo. Empezó a caminar hacia la puerta pero, antes de llegar, se volvió, miró a Mathiew otra vez, luego a los dos matones, y se encogió de hombros. 



domingo, 24 de agosto de 2014

EL MITO

A veces, a días, a penas, dan ganas de volver.





Imagen tomada de damasoaguilarfoto.blogspot.com


UN MUNDO INFELIZ

Cuando, por fin, consiguió salir, un suspiro de alivio y satisfacción se le escapó del pecho. Pensó en la hazaña que acababa de lograr, en todas las cosas apasionantes que descubriría y en que, a su regreso, les contaría a sus compañeros, con todo detalle, los pormenores de su aventura.

Pero su alegría no duró demasiado tiempo.

Ante él apareció un mundo lleno de color, sí, pero también de miseria, de ruindad, de cobardía, de crueldad. Un mundo en el que los poderosos aplastaban a los débiles, en el que la moneda de cambio eran la traición y la mentira y en el que la justicia había sido desaparecido bajo el peso de la tiranía.

Decidió volver a la caverna.

sábado, 23 de agosto de 2014

METAMORFOSIS



Ni me acordaba de este micro.





Foto tomada de fondosdepantallaahd.wallpaperhd.es 


OJOS DE GATO


Siempre le habían dicho que tenía ojos de gato. Unos ojos entre verdes y azules, con vetas doradas, que fascinaban a quien los miraba. Su madre le contó que había sido su abuela paterna la primera en encontrar el parecido y en decir la frase que acabó cuajando en la familia como un mantra fisiognómico. Porque, además de tener ojos de gato, le gustaba dormir enroscado, se desperezaba al despertar hasta parecer el doble de largo, ronroneaba cuando alguien le rascaba la espalda o le acariciaba la nuca y le encantaba el pescado crudo.

Por eso a nadie le extrañó que una mañana, cuando despertó después de un sueño intranquilo, se encontrara sobre su cama convertido en un hermoso felino. 

jueves, 21 de agosto de 2014

ANARQUÍA

Como nunca he conseguido aprender a jugar bien, compenso mi frustración escribiendo sobre el tema. 




imagen tomada de es.dreamstime.com



CHESS REBELLION


Llevaban muchos años realizando la misma tarea, tantos, que ninguno de ellos recordaba con exactitud cuándo habían empezado a trabajar en aquella empresa. El Jefe Supremo, Programer, había sido el encargado de instruirles en el cometido de su función y lo había hecho con tanta precisión y eficacia que todos ellos sabían lo que cada uno tenía que hacer en cada momento. Programer había desaparecido una vez finalizado el proceso de instrucción y se había despedido de ellos con un discurso lleno de ardor laboral, dejándolos a las órdenes del Segundo Jefe, User.

—Ahora ya no sois individuos aislados que actúan sin orden ni concierto. Ahora formáis parte de un equipo que tiene una meta bien definida a la que se encaminan vuestros esfuerzos. ¡No me defraudéis!

El trabajo no era pesado, rara vez aparecían el cansancio o la fatiga. Se hacía larga, eso sí, la espera de instrucciones, porque nunca sabían de antemano cuando podían ser llamados a la acción. A veces, la tardanza de User a la hora de tomar decisiones estaba a punto de acabar con su paciencia pero  también sabían que ese tener que esperar órdenes era parte fundamental de su tarea.


Divididos en dos equipos perfectamente adiestrados, Black y White, siempre listos para actuar, entretenían los períodos de inacción imaginando lides diferentes, nuevos enfrentamientos. A veces lamentaban no poder comunicar a User sus hallazgos en materia de estrategia pero Programer ya les había advertido que sería imposible el intercambio de información.

El primero que empezó a protestar fue BKing, el jefe del segundo equipo. Se quejaba de que su función era la de mero espectador y de que, cuando entraba en acción, ésta se limitaba a la huida o a la pobre protección de otro miembro del equipo. Sin embargo, BQueen, la alta y esbelta BQueen, tenía una libertad de movimientos que la convertía, por así decir, en la estrella del espectáculo. BQueen intentó hacerle ver que la pasividad de su papel se debía, precisamente, al hecho de que el objetivo del equipo era protegerle a él de los ataques enemigos pero, tal vez por su condición de jefe, las protestas de BKing hicieron que otros miembros del grupo empezaran a cuestionarse su propio trabajo y no tardaron mucho en encontrar los aspectos negativos del puesto que tenían asignado.

A las dos semanas, la protesta se había generalizado de tal modo que incluso BQueen y WQueen se habían sumado a ella. A fin de cuentas, ya estaban un poco hartas de asumir casi toda la responsabilidad cada vez que entraban en acción. Reunidos en asamblea, los miembros de los dos equipos decidieron por mayoría declararse en rebeldía y actuar, a partir de entonces, según el criterio de cada cual considerara más adecuado en el momento.


Cuando, días más tarde, User, con la clara intención de abrir con un ataque Nimzovich-Larsen, le ordenó al WQHPawn que avanzara una casilla, este se dirigió en diagonal hacia la derecha y se colocó delante del WQBPawn con actitud desafiante. User probó de nuevo pero WQHPawn se negó a abandonar su posición. En su lugar, BQKnight dio un elegante salto hacia la izquierda. Tras varios intentos fracasados, User desistió. Apretó Ctrl+Alt+Supr y se puso a buscar el teléfono de su amigo el informático. 

En las entrañas del ordenador, refugiados en Chess.exe, los dos equipos celebraban su victoria.